Memorables discursos en la sesión inaugural de la Convención constituyente de 1940

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Tomado del libro Constitución de la República de Cuba 1940, publicado en 1998, con introducción del Dr. Nestor Carbonell Cortina y prólogo que a continuación reproducimos literalmente:

 

LA MISIÓN DE LOS CONSTITUYENTES DE 1940

En la sesión inaugural de la Convención Constituyente de 1940 , celebrada en el Capitolio Nacional de Cuba el 9 de febrero de dicho año, tres delegados pronunciaron memorables discursos en nombre de las principales agrupaciones o tendencias que integraban el espectro político: el Dr. Jorge Mañach representando a los partidos Revolucionario Cubano (Auténtico), Demócrata Republicano, A.B.C. Y Acción Republicana; el Dr. José Manuel Cortina por la coalición gubernamental, y el Dr. Juan Marinello en nombre del Partido Unión Revolucionaria Comunista.

 

A continuación, transcribimos algunos párrafos relevantes de sus alocuciones.

 

Dr. Jorge Mañach:

 

“Estamos, señores, en la solemne culminación de un proceso histórico. La Asamblea Constituyente que hoy se inaugura no es un episodio adventicio, no es una causal peripecia jurídica, no es un mero trámite político… Es la realización de un largo y dramático anhelo nacional hondamente arraigado en el terno moral de la patria, donde solo vino a florecer esta esperanza cuando abrió en él muchos surcos el dolor…”

 

“…Detrás de esta cima hay un largo camino y hay muchas cruces a lo largo de él. Con sangre y angustia se fecundó la posibilidad histórica a que hoy nos asomamos. La pasión polémica también ha quedado atrás. El viento barrió todos los rencores estériles. En la gloria del recuerdo inmarcesible o en la piedad del olvido generoso, se han serenado ya definitivamente los muertos y se han calmado, para la obra fecunda, las memorias agitadas que ellos dejaron…”

 

“Vamos a deliberar aquí sobre una rectificación de las bases jurídicas del vivir cubano. Nos toca, pues, alterar la primera sustentación que a esa vida nuestra le dieron, hace treinta y nueve años, los Fundadores de la República…La ley cambia porque cambia la vida. Del año 1901 a esta parte, nuestra existencia se ha hecho más compleja… Hemos tenido la experiencia negativa de la norma insuficiente o frustránea: estructuras y reglas que los fundadores supusieron eficaces han sido desbordadas por las nuevas necesidades, o se han rendido a las viejas acechanzas.”

 

“Al acomodarnos a esta nueva situación, no estamos enmendando la plana a los fundadores, sino, por el contrario, cumplimentando su más hondo propósito. En este sentido cabe decir que la Constitución de 1901, como todas las constituciones fundadoras, fue solo una hipótesis, un plan provisional de vida pública, sujeto tácitamente, por aquellos mismos patricios a las resultas de la experiencia.”

 

“Mis comitentes aprecian en toda su gravedad de implicaciones el hecho evidente de que hemos sido llamados aquí, no para entablar inútiles querellas políticas, no para ventilar resabios de personal encono, ni para hacer alarde de lo diferencial y polémico, sino para articular puntos de vista y para resolver discrepancias con un fin único y supremo de servicio nacional”

 

“…Todos hemos librado nuestra batalla pasada con ardor, con impaciencia, a veces hasta con viril rudeza… Pero todos sabemos también que esto de ahora, este proceso constituyente en que hemos de convivir, es un paréntesis dentro del cual toda pugna ha de estar presidida por una voluntad constructiva. Heredamos la Patria y la Constitución que nos legaron los fundadores; no tenemos derecho aponer manos en ella sino con gesto de fundación…”.

Dr. José Manuel Cortina:

 

“… Hoy estamos ante una nueva etapa de la política nacional. Tenemos el pasado que nos enseña y el presente que pone sobre nuestros hombros una inmensa responsabilidad… Hoy disponemos de muchos medios… que no tuvieron los patriotas de los primeros tiempos. Poseemos la riqueza moral de una bandera nacional soberana. Tenemos una población triplicada. Una cultura más extendida; una potencia social y económica extraordinaria; pero también tenemos muy grandes dificultades. La Constitución que elaboremos, por tanto, tiene que ser un Estatuto de convivencia y acción, que no constituya en forma alguna el predominio sectario, fanático o exclusivo de ninguna idea de partido;… un Estatuto que ofrezca marco adecuado a las garantía políticas y la las garantías sociales; pero sin separarnos jamás de esta brújula soberana que es la dignidad del hombre libre…”

 

“Aquí debemos apagar pasiones egoístas, y estar hermanados en este sagrado propósito de trascendente creación social; y para ello es imperiosa la solidaridad nacional. !Los Partidos, fuera! !La Patria, dentro!”

 

[En medio de la intervención de Cortina, agitadores en las galerías, que se oponían al Pacto de Conciliación suscrito por toso los jefes de los partidos políticos, provocaron una grave alteración del orden que puso en peligro la continuidad de la Convención. Cortina amonesta y domina las turbas con esta elocuente improvisación.]

 

“Llamo la atención, señores, que esta es una Convención Constituyente; que una Constituyente es como un altar de creación; es un templo, y en los templos cada uno está obligado a reprimir sus pasiones. Todos tenemos pasiones en el corazón; todos tenemos fanatismos; !pero, señores, en momentos peligrosos como este, no es el fanatismo ni la pasión lo que salva al país; a la Patria solo la salva la comprensión!”

 

“Compatriotas: ¿Es que no es bastante ya la sangre derramada y la cruel discordia que ha habido en Cuba para que ahora volvamos a abrir nuevos abismos?… Esta es la hora del sacrificio del orgullo y la ambición para encontrar la paz en la rectitud moral y en la concordia. ! La discordia es la muerte!. !Hay que levantarse sobre las pasiones que matan, para moverse dentro de un [marco de] noble idealismo y respeto, porque sin respeto no hay decoro en la República, y sin respeto no hay democracia!”

 

“… Por eso yo proclamo aquí la grandeza moral de los jefes de partido, que, dando de lado a pasiones inferiores, supieron encontrar el pacto salvador de la Patria que abre una nueva etapa a la dignidad política de Cuba.”

 

“… !Que todo lo convenido se haga pronto, porque así trabajamos para una Cuba de todos! !Que la pasión sectaria y fanática tenga un límite en el deber de hermanos!”

 

“… No olvidemos, señores, que esta Patria no tuvo por máximo apóstol a un hombre cruel, que para unir a los cubanos usara solo el implacable y homicida acero. La nación cubana, en su liberación, tuvo por jefe y por guía al más evangélico de los libertadores del mundo: aquel que, hasta para su enemigos, pedía la rosa blanca…”

 

“!La Patria de Martí no debe ser Patria de fratricidas!… ! La Patria de Martí tiene que ser de todos, con todos y para el bien de todos!”.

 

Juan Marinello:

 

“El anhelo central de nuestras masas populares… ha sido la posesión de una Carta Constitucional a la altura de su tiempo y sus necesidades. Unión Revolucionaria Comunista festeja como un triunfo suyo el triunfo del pueblo que consagra este gran momento cubano.”

 

“… Representamos a cabalidad un anhelo firme y amplio del pueblo, un anhelo de justicia inmediata. Nuestro deber es trabajar sin sosiego por obtener, con la colaboración de los delegados todos, la mayor suma de justicia que la realidad permita.”

 

“… A afirmar la democracia cubana acudimos a esta sala. La democracia fue en el pensamiento de los libertadores respeto infalible a la personalidad humana, a la dignidad plena del hombre, que resumía José Martí… De aquí ha de salir consagrado ese respeto. La democracia repudia toda distinción injusta… De aquí ha de salir la equiparación real del hombre con la mujer y una igualdad racial que no vengo solo de la declaración hermosa sino de la sanción aseguradora de su cumplimiento… De aquí hemos de salir habiendo dispuesto los caminos de nuestra liberación – con la economía en manos cubanas…”

 

” … Falsa democracia sería, democracia traidora a la nuestra, si de esta Asamblea no a¡salieran definidos y defendidos los derechos que al trabajador reconoce un Estado moderno. Libertad para organizarse, nacionalización en medida oportuna, derecho de huelga y de boycott, salario mínimo y jornada máxima…”

 

“Nada lograríamos si organizada una República para el pueblo, los que la rigen desnaturalizan su carácter. Por eso ha sido preocupación primordial de U.R.C. una gobernación alejada por igual de la arbitrariedad dictatorial que del compadrazgo irresponsable; un gobierno eficaz, barato y honesto; …un poder legislativo que, nacido de lo hondo de la masa, sea su representación estricta; una vida local en la que se conjugan a iniciativa y la disciplina, la libertad y la eficacia.”

 

“…Fieles al pueblo, unidos firmemente al hombre del taller y del cañaveral, nosotros encaramos la responsabilidad de dar nuestro esfuerzo al logro de una Cuba dueña de sí; de una República que, al conquistar la más justa convivencia que el instante franquee, esté trabajando por el mundo nuevo… en que la libertad íntegra sea la única forma de vida”.

 

Para aclarar dudas y consultar datos históricos referentes este comentario expuesto puede contactar a Moisés Leonardo Rodríguez en:

Avenida 45 número 2410 entre 24 y 26, Cabañas, municipio Mariel, provincia Artemisa. CP 34100. Cuba.

Correo electrónico: corrientemartiana2004@gmail.com

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