LA MAYORÍA DE CUBANOS VIVE SOMETIDO AL TEMOR Y LA MISERIA

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La Habana, Cuba, 24 de Abril 2016.- Los cubanos vivimos con el temor de al levantarnos cada día, recibir la noticia de la desaparición o muerte confirmada de algunos de nuestros familiares o allegados al intentar encontrar fuera lo que en su país no se les brinda.

Esta triste realidad está condicionada en primer lugar y esencialmente por políticas públicas inadecuadas y por tanto incapaces de posibilitar la satisfacción de las necesidades y anhelos más elementales de los ciudadanos de a pie.

Demasiados cubanos sufrimos día a día por no poder brindar alimentos, vestido, calzado, vivienda y empleo del tiempo libre adecuados, ni la educación deseada, a nuestros hijos y nietos, es decir a nuestra prole.

Muchos cubanos tememos cada día ser objeto de represión y sanciones por actividades no legalizadas o, en casos hasta violatorias de la ley, a que nos vemos obligados por la insuficiencia de los salarios y pensiones que recibimos en una moneda 25 veces mas débil en poder de compra que aquella en que se ofertan artículos esenciales que no garantiza el injusto racionamiento ya casi cincuentenario.

Gran cantidad de cubanos sufren, además de las excesivas penurias materiales, la miseria humana de mostrar simpatía con lo que realmente rechazan, obediencia a lo que burlan, incondicionalidad a aquello y a aquellos en quienes no creen.

Esto último por el temor de perder sus puestos de trabajo, de ser objeto de marginación social, represión. Por temor a obstruir, o tronchar definitivamente, la aspiración de sus hijos o nietos a determinados estudios o plazas laborales.

Incluso muchos fingen incondicionalidad como vía de poder tener la oportunidad de viajar al exterior y aprovechar para “abandonar el país” dejando atrás el proyecto al que brindaban dicha “incondicionalidad”. Otros simplemente lo hacen como medio de garantizar el permiso de salida de las autoridades cubanas el día que logren una visa de cualquier país.

Muchas miserias y temores más embargan a los que quedamos en la isla. La lista sería interminable. Sirvan los ejemplos expuestos como simple botón de muestra.

Cuba, hasta el momento de la toma del poder del grupo que aun lo detenta, gozaba de un gran crecimiento económico acompañado de graves injusticias.

Hoy, a cincuenta años de aquel hecho, la riqueza nacional se ha reducido a un mínimo; la capacidad de crearla está bloqueada por decisiones del grupo de poder referido y; a muchas injusticias de antes que perduran, o se han agudizado, se suman un gran número de nuevas y diversas.

Prueba de lo anterior es que los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en horas de la madrugada del 26 de julio de 1953 y que causaron numerosas víctimas, recibieron por condena un máximo de 15 años, de los cuales sólo cumplieron 18 meses gracias a una amnistía proclamada por el gobierno de entonces.

Hoy, hombres pacíficos que sólo dijeron verdades, algunas de las cuales la propia oficialidad y los medios bajo su control total reconocen, cumplen condenas de hasta 28 años como resultado de juicios efectuados por tribunales dependientes y parcializados.

Las cárceles en Cuba superan en 14 veces a las existentes en 1959 con una población que desde entonces se ha hecho sólo el doble.

Una diáspora constituida por el 15% de nuestra población produce riquezas en terceros países y no en el propio. Las remesas que envían a sus familiares son diezmadas con un impuesto del 20% al cambio de dólares norteamericanos por el denominado CUC con el que se deben comprar los artículos de primera necesidad. Numerosos ciudadanos califican esto último de robo.

La importación de alimentos para cubrir el injusto racionamiento, ya casi cincuentenario, no tiene justificación en un país que fuera exportador neto de alimentos hasta el momento de la toma de poder de 1959 por los actuales gobernantes. El único límite en ese entonces a la adquisición de alimentos y artículos era la injusta distribución de la riqueza nacional que condenaba a muchos a la pobreza, en casos, extrema.

Actualmente casi todos los cubanos somos pobres tanto material como espiritualmente pues hasta la esperanza han perdido muchos y, en buen cubano, “la esperanza es lo último que se pierde”.

Aclaratoria: Se ha querido rememorar un escrito hecho, un tiempo atrás, en el documento ¨Por una Cuba Martiana¨ de esta organización en el año 2008, y presentado a los que detentan el poder en Cuba hace hoy 57 lustros.

Promotores de la Corriente Martiana.

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