Sobre la visita del Presidente Obama a Cuba

Foto: AFP
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La Habana, Cuba, 28 de Marzo de 2016.- Abundan en estos días las opiniones sobre la visita del presidente nortemericano Obama a la isla, por lo que solo nos referiremos a lo que, desde el punto de vista de los promotores de la Corriente Martiana, resulta importante para la sociedad civil no reconocida oficialmente y la parte de la reconocida que aboga por cambios que beneficien a los cubanos de a pie.

Insistió el presidente del vecino del norte en que el problema cubano debía ser resuelto por sus nacionales, que nadie, ni Estados Unidos en particular, debía dictarles qué debían hacer, con lo que ratificó este principio esencial.

Es tema de enconado debate que cuando muchos cubanos sean económicamente independientes del Estado, se preocuparán y ocuparán de promover cambios políticos. Tres argumentos dejan sin sustento esta afirmación. Uno es que todos los “económicamente independientes” dependen de una licencia o contrato de posesión de tierras en usufructo que el Estado cubano puede dejar sin efecto cuando lo considere oportuno. Por esto muchos resultan “cómplices por dependencia”.

El segundo es que la economía de mercado en China y Vietnam no ha provocado cambios políticos, al menos promovidos por los de a pie. Y el tercero es que la vida demuestra que en la oposición o disidencia pública no hay, o al menos escasean, los cuentapropistas de mayores ingresos.

Lo que sí es favorable al empoderamiento ciudadano pretendido por la sociedad civil independiente, es el incremento del acceso a formas de comunicación e información más eficientes que pueden derivar de las promesas de Obama en su estrategia de post Guerra Fría, centrada en mejorar las condiciones de vida del pueblo cubano.

Las palabras del presidente norteamericano cuidaron de cumplir las exigencias de la parte cubana de respeto a la soberanía y libre determinación, pero no dejó de reconocer los insistentemente recalcados problemas de su propio país y los de esta parte del Estrecho de la Florida de forma magistralmente diplomática.

La argumentación de que los cambios hacia Cuba promovidos por él se deben a que por cincuenta años se mantuvo una política de aislamiento que no provocó cambios favorables a los Estados Unidos ni a los cubanos, aplica a los que toman decisiones en la isla.

Si de la visita de Juan Pablo II lo más recordado es su consejo de no tener miedo y ser protagonistas de nuestra historia personal y social, quizá lo dicho anteriormente será lo más recordado de la visita de Obama que coincide con la consigna oficialista, tan repetida y poco atendida, de “cambiar lo que deba ser cambiado”, sobre todo porque no funcionó por más de medio siglo.

Muchos coinciden al opinar que Obama dejó la papa caliente en manos de los madantes y de la disidencia cubana, los primeros seguirán resistiendo para seguir detentando el poder sin importarles para nada las penurias de los de pie.

Los segundos han de emplear la inteligencia y la creatividad para hacer que los ciudadanos reclamen, en número creciente y de forma pacífica pero decidida, que los cambios dejen de limitarse a lo que conviene al grupo de poder y realmente contribuyan a mejorar su vidas individual y social.

Promotores de la Corriente Martiana de Cuba. http://www.corrientemartianacuba.org.

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